BUENOS AIRES.- Buena parte del financiamiento a las pequeñas y medianas empresas (PyME) en la Argentina se viene sosteniendo sobre la base de fondos públicos, en especial a través de los subsidios de tasa, lo cual plantea el desafío de tentar a la banca privada para que se sume con mayores líneas accesibles para el sector.
La banca privada continúa privilegiando los préstamos al consumo -vía créditos personales y financiación con tarjetas de crédito- y a grandes empresas, según datos privados y del BCRA. Igual, en mayo se registró un dato alentador, ya que los préstamos al sector productivo volvieron a ganarle la pulseada al crédito al consumo.
"El crédito destinado a empresas acumuló en mayo una expansión interanual de casi 46%, superando el ritmo observado para los préstamos a las familias por onceavo mes consecutivo", señala el último Informe sobre Bancos que elabora el Central. Si bien todavía la mayor parte de los recursos se destinan al crédito a las empresas y familias, en los últimos meses los préstamos productivos van recuperando protagonismo.
Según el informe, el saldo de balance del crédito al sector privado creció 3,8% en mayo y 43,6% en términos interanuales, alcanzando a representar casi 44% del activo del sistema financiero. (NA)